Con la llegada del calor veraniego, resulta difícil mantenerse fresco. Aquí tienes algunos consejos que te ayudarán a combatirlo.
Manténgase hidratada
Los seres humanos perdemos grandes cantidades de agua a través del sudor y al mantener húmedos los ojos, la boca y la piel. Al deshidratarnos, la temperatura corporal aumenta. Para reponer los líquidos perdidos, debemos beber al menos 8 vasos de agua al día. Además del agua, bebidas populares como la limonada, el agua de coco y los zumos de frutas, gracias a su contenido en azúcar y fibra, ayudan a reponer las reservas de líquidos.
Potenciadores de la dieta
Frutas como uvas, manzanas, peras, sandías, naranjas, etc., y verduras como pepinos, lechuga, etc., tienen un alto contenido de agua y fibra, y están repletas de nutrientes esenciales. Estos ayudan a restablecer el equilibrio electrolítico del cuerpo y son cruciales para mantener la temperatura corporal ideal. Se pueden incorporar a la dieta de muchas maneras. Simplemente añadirlas a una ensalada o comerlas crudas a media mañana puede mantener el cuerpo en mejor forma. Se dice que el té verde también acelera el metabolismo y puede ser una buena opción durante el verano.
Gestiona tus comidas
Comienza el día con un desayuno saludable. Un desayuno con proteínas y carbohidratos activa tu metabolismo y te da energía para todo el día. Opta por comidas ligeras que no te resulten pesadas. Es importante evitar los alimentos fritos y pesados, ya que tardan en digerirse y ralentizan la regulación de la temperatura corporal, provocando pesadez y letargo. Sustituye una comida copiosa por ensaladas de tomate, pepino, lechuga y legumbres. Cenar temprano durante el verano también te ayuda a sentirte fresco y lleno de energía.
Sheetkari Pranayama
A veces, el verano nos deja con mucha sed y el agua no está a mano. En esos momentos, Sheetkari Pranayama no solo alivia la sed al instante, sino que también refresca el cuerpo y relaja la mente.
Método:-- Siéntese erguido en una postura cómoda, manteniendo la cabeza, el cuello y la columna vertebral rectos.
- Apoya las manos sobre las rodillas.
- Abre los labios y dobla la lengua hacia adentro, en dirección a la garganta, tocando la punta con el paladar superior.
- Mantén juntos los dientes superiores e inferiores.
- Inhala profundamente entre los dientes, manteniendo los ojos abiertos, con un sonido parecido a "si", sintiendo la frescura en la parte posterior de la garganta.
- Luego, cierra los labios y relaja la lengua.
- Aguanta la respiración todo el tiempo que puedas, con los ojos cerrados.
- Exhala lentamente por la nariz sin abrir la boca y siente la frescura de la respiración en todo tu sistema nervioso.
Este ciclo se puede repetir varias veces y se puede practicar incluso estando de pie o caminando.









