¡Oh Señor!
Tienes un plan para sacar lo mejor de mí, pero no puede haber persona más desafortunada que yo si sigo resistiéndome a seguirte por miedo, obstinación o complacencia en los placeres mundanos.
¡Oh, mi Luz Guía! Deseo abandonar mis malos hábitos y costumbres, y volverme hacia mi interior. Dejando de lado la extroversión, deseo meditar. Deseo avanzar hacia la renuncia total. Para ello, debo aceptar Tu voluntad y obedecer Tus instrucciones. Solo así alcanzaré la consciencia.
¡Oh, mi Divino Ideal! Con Tu gracia, permíteme reunir valor, tomar el camino de la moderación y cumplir con el discipulado con el que me has bendecido.
Om Paz Paz Paz










