¡Oh Señor!
Estuve corriendo toda mi vida, pero no llegué a ninguna parte; porque el verdadero logro es donde cesa la necesidad de correr.
Acumulé mucho pero no logré nada; porque el verdadero logro se produce cuando no surgen deseos.
Una esperanza surgiría, se desvanecería y otra la reemplazaría pronto. ¿Cómo puede terminar esta búsqueda ciega si no se extingue el fuego de las esperanzas y los deseos?
¡Oh Señor! Me siento bendecido, pues Tus enseñanzas me hicieron comprender que la vida es corta y que mi verdadera labor de liberación aún no ha concluido. Ahora, no me detendré en ningún punto. Siguiendo Tus instrucciones, purificaré todas mis imperfecciones.
¡Oh, Guía Benévolo! Gracias por hacerme comprender que no hay mejor momento que ahora. Que no pierda esta oportunidad. Que mi anhelo por lo Divino crezca tanto que comience el verdadero trabajo interior. Con tu gracia y guía, que alcance la plenitud en esta misma vida.
Om Paz Paz Paz









