Paso 1:
Siéntate en una posición cómoda con un bolígrafo y un cuaderno a tu lado. Cierra suavemente los ojos y dedica unos minutos a conectar con lo Divino. Calma tu mente errante concentrándote en el momento presente.
Paso 2:
Ahora, recuerda todas las cosas maravillosas que las personas que te rodean han hecho por ti. Reconoce el impacto que sus gestos de cariño han tenido en tu bienestar y cómo han contribuido a tu felicidad. Siente una profunda gratitud hacia ellas.
Paso 3:
Divide la página en dos columnas verticales. Anota cada acto de bondad en la columna izquierda.
Paso 4:
Piensa en formas originales de expresar tu gratitud hacia quienes te ayudaron con estos gestos. Por ejemplo, puedes escribir una nota de agradecimiento, regalar una caja de bombones o hacerle un favor a alguien. Escribe en la columna de la derecha cómo te gustaría demostrar tu agradecimiento.
Paso 5:
Pon en práctica estas resoluciones en cuanto tengas la oportunidad. Si quieres agradecer a alguien a quien quizás no veas pronto, como un profesor o un pariente lejano, elige una forma de expresarte que no requiera un encuentro; por ejemplo, una llamada telefónica o un correo electrónico, pero no dejes pasar la oportunidad de expresar tu gratitud.
Continúa con esta práctica regularmente y verás cómo el simple acto de expresar gratitud mejora la calidad de tu vida y tus relaciones. También descubrirás que te inspira a realizar cada vez más actos de bondad.









