
Viniste a mi puerta
¡Oh Señor! Viniste a mi puerta y me pediste como limosna mis viejas y desgastadas creencias. Me has bendecido infinitamente al librarme de mis creencias estériles y al darme fe mediante el pensamiento recto. Me enseñaste a aceptar la verdad de mi Ser mediante la comprensión y la experimentación, y no por mera […]
























